Un tránsito es sencillamente dónde están los planetas ahora mismo, comparado con dónde estaban cuando naciste. El cielo de hoy es el mismo para todos; el tránsito es lo que ocurre cuando ese cielo compartido entra en contacto con tu carta en particular.
Clima, no destino
Trata los tránsitos como el clima. Un tránsito duro no es un castigo y uno fácil no es un premio: son condiciones. Sigues siendo tú quien elige cómo vestirse, si sale de casa y cómo pasar el día bajo ellos.
El cielo pone el clima. El plan del día lo sigues poniendo tú.
Un hábito diario sencillo
Cada mañana lee el tránsito más fuerte —o los dos más fuertes— y hazte una sola pregunta: ¿en qué parte de mi vida es probable que aparezca esto? Después observa. Al cabo de unas semanas empezarás a notar la diferencia entre un día de Mercurio y uno de Marte sin necesidad de comprobarlo.